A primera vista parece que los metales industriales y la Bolsa deberían ir de la mano y marcando el paso. La lógica por la que esto tendría que ser así es bien sencilla: la expansión o contracción de la actividad económica, que condiciona la subida o bajada de las Bolsas, debería llevar también a una respectiva mayor o menor demanda de metales industriales y, por tanto, a una subida o bajada de su precio.
Pero eso solo en ocasiones es así. Un buen contraejemplo es lo ocurrido en el período 2011-2016 en que, aunque la actividad económica (sobre todo en EEUU, pero después también en Europa) se recuperaba y las Bolsas subían (el S&P 500, +69%) el precio de los metales industriales caía un 50%. En ese período la correlación entre metales industriales y Bolsa fue negativa: -0,77, con un retraso de 12 días.
Desde febrero de 2016, sin embargo, tanto metales industriales como Bolsas han tenido una trayectoria alcista, aunque salpicada por los sustos de 2018, en que ambos tuvieron pérdidas considerables.
En ese período de algo más de cuatro años transcurrido desde entonces, la correlación directa entre ellos ha sido muy elevada: 0,83, con un retraso de 11 días. Si tomáramos un período mucho más largo, por ejemplo, desde 1977, esa correlación no sería tan alta: se reduce a 0,68, debido a la influencia de esos períodos excepcionales en que caminan en direcciones opuestas.
Tomando el período más reciente, 2015-2019, como referencia (ver gráfico) se puede utilizar el comportamiento de los metales industriales como indicador adelantado de lo que van a hacer las Bolsas. Sobre todo, de los movimientos bajistas de éstas, ya que los metales industriales se han adelantado a casi todos ellos (cuando no lo han hecho es porque los movimientos han sido simultáneos).
En los movimientos alcistas, en cambio, casi se ha producido una coincidencia total. El inconveniente es que los metales industriales han tenido alguna falsa alarma bajista, como en la primavera de 2017.
CONCLUSIÓN: mientras no se produzca un cambio brusco en la correlación (cosa que no hay que descartar en absoluto) la subida de precio de los metales industriales permite estar tranquilos respecto a que las Bolsas van a seguir subiendo. Cuando el precio de los metales industriales flojee, la situación se volverá apta solo para los más valientes (que podrán atribuirlo a una falsa alarma y seguir en Bolsa como si tal cosa, arriesgándose a que les pille la bajada) y para quienes han invertido a largo plazo y así se mantienen durante años, sin que les importe el vaivén de las cotizaciones.