El yuan renmimbi debería estar apreciándose frente al dólar, pero está haciendo justamente lo contrario. Para que el pronóstico de depreciación del yuan se cumpla, la cotización del dólar tiene primero que entrar con brío en una nueva fase de declive cíclico, algo a lo que se está resistiendo desde hace algo más de un año.
También el yen y el marco alemán se resistieron a apreciarse durante muchos años tras la posguerra, pero la evidencia de una economía fuerte y desarrollada terminó imponiéndose, de la misma manera que el declive del Imperio británico forzó la depreciación secular de la libra esterlina desde la Primera Guerra Mundial para acá.
El destino inexorable del yuan es, por lo tanto, apreciarse frente al dólar, aunque la fortaleza general (y transitoria) de éste en los momentos actuales no facilita esa apreciación.
En el gráfico de más abajo se compara la evolución de la cotización del yen frente al dólar (parte superior) con la del yuan, frente al dólar, también (parte inferior).
Lo primero que llama la atención en la comparación es que, en los períodos elegidos, tanto el yen como el yuan se han ido apreciando frente al dólar: según han ido pasando los años, cada vez se obtienen menos yuanes y menos yenes por un dólar, por eso la línea azul es descendente tanto en la parte superior como en la inferior.
Además, salta a la vista también que las notas sobre conflictos comerciales de Japón o de China con EEUU menudean en el gráfico, algo que es normal que suceda entre potencias emergentes y la primera potencia económica mundial.
Finalmente, parece como si la relación entre las divisas de EEUU y China se estuviera entrando en una fase muy parecida a la que vivieron Japón y EEUU entre 1980 y 1985 en la que el yen tuvo un “ten con ten” con el dólar sin que se reanudara claramente la tendencia de apreciación del yen, no solo porque las autoridades japonesas no lo querían sino porque la fortaleza general en esos años de dólar lo impedía. Sin embargo, al llegar septiembre de 1985 se firmaron los Acuerdos del Plaza y, a partir de ahí, el yen inició una rápida apreciación: si en 1985 se podían obtener 260 yenes por un dólar, en 1988 ya solo se conseguían 123. El dólar se había depreciado un 53%.
Razonando por analogía, parece que, en las actuales circunstancias, las autoridades políticas y monetarias chinas estuvieran también intentando mantener un “ten con ten” del yuan con el dólar, sin dejarle que inicie una tendencia clara. Ese ten con ten parece que limitaría la oscilación entre las dos monedas al intervalo que va de 6 a 7 yuanes por dólar (sería el comparable con el intervalo que iba de 200 a 270 yenes por dólar en los años 1980-1985). Algo que verían razonable para la economía china: ni una moneda demasiado depreciada que haría quebrar a muchas empresas chinas que tienen un fuerte endeudamiento en dólares, ni demasiado apreciada, lo que impediría mantener boyantes las exportaciones.
La guerra de los aranceles perturba, sin embargo, todo el razonamiento ya que “la tentación es grande” en China de compensar la subida de los aranceles USA con una depreciación de la divisa propia. Pero, de nuevo, eso llevaría a la quiebra a muchas empresas chinas endeudadas en dólares, además de provocar una fuga de capitales comparable a la de los años 2014-2015 (esa fuga de caitales a través de Hong Kong parece que ya está tomando proporciones alarmantes de nuevo). Por no hablar de que EEUU le abriría a China un nuevo frente: el de que el Congreso la calificara como “nación manipuladora de la moneda”.
De ahí que lo más razonable parezca el que China opte por la solución japonesa de los primeros años 1980 (ver gráfico): el ten-con-ten.
N.B. La infravaloración del yen frente al dólar tuvo un peso muy importante en la decisión de Richard Nixon de lanzar en agosto de 1971 su Nueva Política Económica que, entre otras cosas, declaraba que el dólar ya no sería covertible en oro y que flotaría libremente en los mercados de cambio de divisas. La primera consecuencia es que, hasta diciembre de ese año, el yen se apreció un 17%.
En la salida de todo el embrollo comercial entre China y EEUU terminará jugando un papel importante la depreciación del dólar. Lo difícil es averiguar cuando se producirá y qué métodos empleará Donald Trump para ello. En otro ejemplar de la Newsletter especulábamos con algo que hoy por hoy resultaría inaudito: la depreciación del dólar frente al oro. Por ejemplo (y esto es hablar por hablar) la Reserva Federal comprando, por cuenta del Tesoro de EEUU, oro a 2.000 dólares la onza… para una devaluación súbita del dólar (la onza de oro cotiza ahora cerca de los 1.300 dólares).