A lo largo de los doce meses de existencia de esta Newsletter, se ha comentado en diversas ocasiones que el precio del petróleo era susceptible de experimentar una fuerte subida que, probablemente, iría precedida de una bajada previa.
Esa bajada de precio se produjo de manera simultánea con la de las Bolsas durante el último trimestre de 2019 y la posterior recuperación también ha ido en paralelo con la de las Bolsas desde comienzos de 2019, de modo que, a fecha de hoy, el precio del petróleo Brent ya ha recuperado 21 dólares del total de 36 dólares que perdió en la bajada (se fue de 86$/b a 50$/b).
Ahora llega el momento de la verdad. El momento en que la previsión de subida que hace el chartismo histórico deberá producirse o no.
Mirando el gráfico de más abajo se aprecia que esa subida, si va a tener lugar, debe ser inminente. Y de enormes proporciones: duplicando los precios actuales.
Siempre que hemos hablado de ella se indicaban tres posibles acontecimientos geopolíticos que podrían provocarla: 1) un enfrentamiento estruendoso dentro de la familia real saudí, muy dividida desde que Mohamed Bin Salman, tras ser nombrado príncipe coronado, encarcelara hace dos años a buena parte de los miembros más ricos de la familia y les prometiera la libertad a cambio de entregar parte de su patrimonio al estado; 2) cualquier otro accidente geopolítico en Oriente Medio, desde un enfrentamiento entre Arabia Saudí e Irán, directo o a través de complicaciones de la guerra del Yemen o del enfrentamiento de los saudíes con Qatar, hasta cualquier otra complicación que uno pueda imaginar, entre ellos los que involucrarían a Israel, y 3) la combinación de hechos diversos que, sumados, provocara tal subida por una caída de la oferta de petróleo que llega al mercado; por ejemplo, el cierre de campos petrolíferos en Libia (por la guerra que allí sigue viva y que acaba de tener nuevas complicaciones) a la vez que el final de las exenciones de EEUU a ciertos países para que pudieran seguir importando crudo de Irán, junto con una eventual huelga en el sector en Nigeria.
Por hoy, el intento de ataque a Trípoli de las tropas del señor de la guerra Khalifa Haftara ha contribuido a que el precio del barril de Brent haya superado ya los 71 dólares.
Pero no sería necesario que nada de eso ocurriera para que el precio del petróleo tuviera una fuerte subida ya que hay ejemplos recientes en que, sin necesidad de guerras ni conflictos, el precio del petróleo se disparó. Así, entre finales de 1998 y mediados de 2008, el precio del petróleo Brent pasó de 9,55 a 147,5 dólares el barril (ambos precios intradiarios) bien es verdad que a lo largo de casi 10 años, mientras que lo que indica el gráfico es una eventual subida de precios más bien brusca (aunque la parte final de la subida de 1998 a 2008 fue muy rápida también: de 85 a 147,5 en cinco meses y medio).
¿Qué es lo que podría provocar una subida del precio del petróleo tan súbita como la línea azul del gráfico? Pues una combinación de todo lo dicho: elementos de tensión geoestratégica junto con una mayor demanda procedente de China (como en los 2000s). Bastaría simplemente que los planes de estímulo que anunciara el gobierno chino para contrarrestar la deriva de su economía hacia un estancamiento, junto con el cierre exitoso de las negociaciones comerciales con EEUU, hiciera que los mercados empezaran a descontar una mayor demanda de petróleo que se sumara a la expectativa de menor oferta por los acontecimientos mencionados.
No falta nada para ver si todo esto sucede así.
N.B. La cartera del fondo de inversión que asesoro, Multiciclos Global, tiene una posición en petróleo equivalente al 6% de su patrimonio.